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domingo, octubre 20, 2019

El Casco Antiguo de Logroño no recicla


Reclamamos la instalación de contenedores en esta zona de Logroño
Fotografía: Contenedores en favor de la lucha contra el cáncer de mama en la Plaza del Mercado.

El reciclaje de envases no es la panacea ni mucho menos con la gestión de envases. Nuestra organización aboga por la implantación del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno, sin embargo, hasta que se implante los envases de plásticos, vidrios, así como el papel y cartón se deben reciclar. Esto sucede en toda la ciudad salvo en el Casco Antiguo de Logroño. Esta denuncia ya la hicimos en pasado como Colectivo Ecologista Riojano en 2008 y todo sigue igual.

En el Casco Antiguo de Logroño no recicla. El Ayuntamiento de Logroño nos dice que ya existen contenedores en las calles San Gregorio, Avenida de Viana, Avenida Navarra y Plaza del Mercado. También nos informan que no se pueden ponerlos en algunas calles por ser estrechas, como Ruavieja. Sin embargo, hay suficiente espacio en la calle Mayor para poner en varios puntos contenedores.

Si queremos que el Casco Antiguo sea un lugar atractivo para los ciudadanos, deberán tener servicios como en el resto de la ciudad.

El alcalde de Logroño Pablo Hermoso de Mendoza ha comunicado a la sociedad que quiere que nuestra ciudad sea Capital Verde Europea. Nos parece muy bonito que quiera obtener este título, pero la realidad es otra. Logroño es una ciudad que vive de espaldas del Ebro, de sus espacios naturales y del medio ambiente. Tampoco en materia de residuos se está esforzando.

Si el Ayuntamiento de Logroño se quiere comprometer en trabajar por el medio ambiente le ofrecemos nuestra colaboración. Si lo único que quiere es realizar propaganda medioambiental, denunciaremos todo lo que debamos hasta que el medio ambiente pase a ser una prioridad de primer orden.

En Logroño, 18 de octubre de 2019.

martes, noviembre 20, 2012

Semana Europea de Reducción de Residuos ¿Por qué los llamamos residuos cuando son recursos?



Un año más tiene lugar la Semana Europea de Prevención de Residuos, aunque más que de prevención, nos gusta hablar de reducción para poner el acento donde es más necesario. Por este motivo desde Amigos de la Tierra la renombramos como la Semana Europea de Reducción de Residuos.

Este año, se han reducido los residuos generados en España, pero no ha sido por efecto de las campañas de educación ambiental, ni por el cambio en el modelo de consumo, ni por las mejores prácticas de las empresas…, no, ha sido por la crisis económica que ha rebajado el consumo y, por tanto, la generación de residuos en un 2%.

El Estado no ha cumplido, por lo tanto, con el objetivo de desacoplar el Producto Interior Bruto (PIB) de la generación de residuos. Además, los datos publicados por Eurostat, a lo largo de este año, no nos dejan en muy buen lugar. Estamos en el puesto duodécimo en la eficacia de la gestión de residuos y, además, solo recuperamos el 33% de los mismos (¡vertemos e incineramos el 67%!) Si tenemos en cuenta que la generación de desechos per cápita en 2011 fue de 502 Kg. por persona y somos 46 millones de habitantes, si echamos cálculos, comprobamos que hemos enterrado y quemado más de 15 millones de toneladas de residuos.

Pero, ¿qué es lo peor de estas cifras? Que en realidad hemos tirado y quemados 15 millones de toneladas de recursos naturales. Esos “residuos” son recursos naturales en su origen. Recursos naturales valiosos, escasos, generalmente importados, con serios problemas medioambientales y sociales asociados a su extracción u obtención. Estos recursos pueden ser bauxita, para fabricar los envases de aluminio que acaban en vertederos, abandonados en el entorno o, en el mejor de los casos, reciclados. Las imágenes de las canteras de bauxita quitan las ganas de tomarse un refresco en lata.

También puede ser papel, procedente de nuestros bosques, plástico, procedente del petróleo, metales pesados, piedras preciosas, etc. Y sin embargo, los productos en los que se incorporan estos materiales están pensados para durar el mínimo tiempo posible y, aunque nos suene absurdo, muchas veces lo damos por sentado y aceptamos. Los envases duran una media de 15 minutos una vez que se ha iniciado su consumo, la tecnología se diseña bajo parámetros de obsolescencia programada, los muebles, la ropa…, cada vez son más los productos que salen al mercado y cuya premisa de fabricación no es la duración y la reparabilidad.

En un contexto de crisis económica, ambiental y social en el que estamos viviendo, no tiene ninguna lógica el derroche de recursos, ni la pérdida de calidad ambiental y social de ninguna región, con el fin de enriquecer a los mercados. Al reducir nuestro consumo actual de recursos naturales, también se reducirá la cantidad de residuos generados y, por tanto, las injusticias asociadas a estas prácticas, sin necesidad de hacer esfuerzos extra. Suena bien, ¿no? Entonces, vamos a aceptar cada uno y cada una nuestra parte de responsabilidad, como ciudadano/a–consumidor/a, como gobernante, como fabricante, como vendedor. ¿Qué tienes que tener en cuenta? Las Erres: REDUCE, REPARA, REUTILIZA, RECICLA.